Desafíos a los que se enfrenta el personal de la primera infancia en la región de Asia-Pacífico: el foco en Australia

Los países de la región de Asia-Pacífico poseen una gran diversidad geopolítica en términos de tamaño y riqueza; cultura, idioma y religión; geografía e impacto del cambio climático; y estructuras políticas. Esta diversidad tiene como resultado una variedad de oferta, accesibilidad, asequibilidad y asistencia relacionadas a la educación en la primera infancia. Sin embargo, una cuestión que parece mantenerse constante en la región en relación con la educación en la primera infancia es la falta de docentes preescolares.

Varios de los comités nacionales de OMEP en esta región informan una falta de docentes en la primera infancia como resultado de una dificultad para atraer, formar, retener y apoyar a docentes. Las razones por las que estas dificultades existen pueden ser diversas, pero las dos principales causas son el poco reconocimiento que reciben las y los docentes de la primera infancia, lo que incluye el salario y las condiciones laborales, y la sobrecarga de trabajo, que se ha exacerbado en varios países de la región durante la pandemia del COVID-19. 

De cualquier manera, lo que está claro es que, si no se incrementa la cantidad de docentes de la primera infancia, será imposible para los países de nuestra región cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (4.2), según los cuales se debe, para el 2030, “asegurar que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y educación preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria”.

En consecuencia, tanto legisladores como investigadores de múltiples países en la región de Asia-Pacífico están intentando subsanar esta falta de personas de distintas maneras. 

En Australia, por ejemplo, la educación en la primera infancia ha tomado protagonismo en las políticas gubernamentales. La disposición sobre la primera infancia es un componente clave de la “Estrategia para los primeros años” (enlace disponible en inglés) del gobierno australiano, el cual es un documento que apunta a concretar la visión del gobierno para el futuro de las infancias y familias de Australia. Existe una enorme variedad de evaluaciones e investigaciones en relación con la disposición sobre la primera infancia que contribuyen con esta estrategia, como la recién completada “Consulta sobre la atención en la primera infancia” (enlace disponible en inglés). En otra consulta actual significativa, “Hacia una atención y educación universal en la primera infancia” (enlace disponible en inglés) –la cual busca brindar recomendaciones al gobierno para solucionar las dificultades que afectan el acceso a los servicios de atención y educación en la primera infancia (AEPI) y apoyar a las infancias y familias para tener un futuro mejor–, se ha puesto de relieve el papel central de las y los docentes de la primera infancia, así como los problemas que enfrenta el personal. 

Para abordar la falta crítica de docentes en la primera infancia que enfrenta Australia, se ha desarrollado una “Estrategia nacional para el personal” (enlace disponible en inglés), que establece una serie de iniciativas con el objetivo de:

  • mejorar los datos y la evidencia;
  • atraer y retener un personal diverso;
  • normalizar las opciones de carrera y calificaciones, que incluya a las y los docentes que se formaron en el exterior;
  • mejorar el reconocimiento profesional, que tenga en cuenta el salario y las condiciones laborales de las y los docentes;
  • desarrollar el liderazgo y las habilidades;
  • y promover el bienestar.

Esta estrategia tiene objetivos claros, una variedad de iniciativas propuestas y consideraciones sobre cómo medir el progreso. Varias de las iniciativas propuestas recibieron financiación y están en desarrollo, como la “Revisión del personal y las calificaciones” (enlace disponible en inglés), que apunta a “identificar oportunidades de mejora en la coherencia, promover la calidad y reducir la complejidad de los requisitos actuales de calificación y contratación de personal. 

En particular, hay una acción que se propone en la estrategia que consta de “Revisar y normalizar los procesos existentes de postulación y aprobación de docentes y educadores formados en el exterior”. De hecho, Australia cuenta con una fuerza de trabajo diversa para la educación inicial, teniendo en cuenta que la inmigración cubre una gran proporción del cuerpo docente. No obstante, debido a la falta de docentes para el nivel inicial en toda nuestra región, no es posible ni ético apoyarse en los docentes calificados del exterior para suplir esta escasez, en particular cuando son personas que vienen de países con menos recursos de la región que están gastando sumas considerables en desarrollar su propia fuerza de trabajo para la primera infancia.

Con el objetivo de contribuir a subsanar la carencia de docentes, los equipos de investigación australianos también están trabajando en desarrollar evidencia sobre la cual se puedan basar políticas robustas para la educación inicial. Un ejemplo de trabajo de investigación que brinda evidencia sobre la formación de docentes de nivel inicial es el proyecto “Atraer, formar y mantener la calidad de la docencia en la educación temprana (TEE, por su sigla en inglés)”.El proyecto TEE, financiado por el Consejo Australiano de Investigación (ARC, por su sigla en inglés, DP240100249) y dirigido por investigadoras de seis universidades australianas (Universidad de Sídney, Universidad de Macquarie, Universidad de Griffith, Universidad de Tecnología de Queensland, Universidad de la Cruz Austral y Universidad Nueva Gales del Sur), tiene el objetivo de proporcionar la evidencia fundamental para demostrar la mejor manera de formar, retener y apoyar a las y los docentes de nivel inicial. Es una investigación de cuatro años que cuenta con tres componentes: (i) un estudio longitudinal de estudiantes entre la formación inicial como docentes de la primera infancia y sus primeros años de práctica profesional; (ii) una búsqueda de múltiples y diversos programas de educación inicial en todo Australia; y (iii) un caso de estudio de docentes que trabajan en entornos de edad temprana, en los que se incluya el desarrollo y utilización de herramientas innovadoras diseñadas para evaluar la calidad docente.

La encuesta TEE ya está vislumbrando información interesante sobre quiénes se interesan por la educación inicial, sus motivaciones y razones para mantener su inscripción a un programa de formación docente para la primera infancia. Las y los estudiantes se inscriben en estos programas por razones vinculadas a su individualidad: les apasiona la enseñanza, disfrutan de estar con niños y buscar un trabajo en el que puedan hacer una diferencia. En lo que respecta a por qué mantienen su inscripción, además de querer trabajar como docentes, hay otros factores externos que consideran importantes, que incluyen las oportunidades de trabajo a futuro y la flexibilidad de los programas de formación. Los resultados preliminares también indican que las y los estudiantes que ingresan a programas de formación de educación inicial tienen una gran variedad de atributos asociados a la calidad docente, como la resiliencia, flexibilidad y autonomía en la eficacia. Cuáles son las características de los programas de formación docente de nivel inicial que brindan el mejor apoyo para el desarrollo de estas capacidades y la calidad docente será un enfoque continuo en este estudio.

La falta de docentes de nivel inicial es un problema significativo al que se enfrentan muchos países de nuestra región. Tenemos la esperanza de que, trabajando en conjunto, los equipos legislativos y de investigación puedan ofrecer las condiciones políticas, sociales y culturales basadas en evidencia para sobreponerse a esta compleja cuestión.

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