Después de Tashkent, queda mucho por hacer…- Gilles Pétreault, Representante de OMEP en la UNESCO 

La Declaración de Tashkent de noviembre de 2022 representa un gran paso adelante en el desarrollo de la educación de la primera infancia: el objetivo de un año de educación preescolar obligatoria y el de dedicar el 10% de los presupuestos de educación de cada país a la primera infancia, aunque no son vinculantes, fueron aprobados por 150 países. El primer informe sobre la aplicación de la Declaración de Tashkent se presentó el 17 de junio de 2024. 

El contexto internacional general de la educación sigue siendo sombrío, con 250 millones de niños sin escolarizar, una escasez generalizada de profesores (se necesitan 44 millones más) y unos resultados globales decepcionantes: el 37% de los niños del mundo, es decir, más de 300 millones de niños, no alcanzarán el nivel mínimo de competencia en lectura de aquí a 2030. Esta “crisis del aprendizaje”, considerada como “una crisis dentro de otra crisis” en la educación, preocupa a los organismos internacionales y exige nuevas respuestas.

La situación de la enseñanza preescolar y la primera infancia es igualmente delicada: menos de la cuarta parte de los países del mundo (46/194) reconocen un año de enseñanza preescolar obligatoria, y la proporción de niños que se benefician de ella está disminuyendo, pasando del 75% en 2020 al 72% en 2022. Para alcanzar el objetivo, sería necesario matricular cada año a 1,4 millones de niños en educación preescolar y contratar al menos a 6 millones de profesores. El déficit de financiación es de 21.000 millones de dólares anuales. Las condiciones son tan difíciles como siempre para los niños con discapacidad, que tienen un 25% menos de probabilidades de acceder a servicios de educación infantil. 

Las nueve principales recomendaciones del informe titulado “El derecho a una base sólida” reafirman en primer lugar la necesidad de que los gobiernos aumenten y diversifiquen la financiación necesaria reforzando la estrategia de asociación mundial y destinando los fondos a los grupos más vulnerables y a los países de ingresos bajos y medios. La ampliación del derecho a la educación mediante la creación de un marco jurídicamente vinculante que establezca el derecho a la AEPI, y la inversión en la recopilación y el uso de datos (con nuevos indicadores para apoyar y supervisar mejor el desarrollo del sector, en particular para los niños menores de 3 años) son instrumentos clave para implantar una educación de la primera infancia generalizada.

Estas recomendaciones también se centran en el apoyo que necesitan los niños para crecer. En primer lugar, a través del apoyo a los padres y cuidadores, para lo que se pide a los gobiernos que adopten un enfoque de toda la sociedad que incorpore el apoyo a los padres y unos servicios sociales favorables a la familia. También se pide a los gobiernos que inviertan más en la contratación y formación de profesores para mejorar sus competencias en la creación de entornos de aprendizaje seguros, sanos y estimulantes.

La calidad de la educación impartida en el sector de la AEPI es una parte importante de estas recomendaciones: los países deben desarrollar oportunidades de aprendizaje temprano que se centren en las habilidades fundamentales para preparar la alfabetización, la aritmética y el desarrollo de competencias socioemocionales. También se anima a los gobiernos a aprovechar la investigación multidisciplinar y los conocimientos científicos para mejorar la política y la práctica de la AEPI, incluida la calidad de los programas de educación de la primera infancia y la pedagogía, la atención al desarrollo de los niños y los procesos de aprendizaje temprano, y la definición de normas y medidas de calidad.

Estas recomendaciones subrayan la pertinencia de las orientaciones definidas por la OMEP para promover una AEPI gratuita, inclusiva y de calidad. En primer lugar, con acciones de sensibilización, llevadas a cabo tanto en instancias, talleres y eventos organizados en particular por la UNESCO, como mediante la movilización de los comités nacionales para conseguir una década de la AEPI. Pero también, para lograr una mejor calidad de la educación “desde el principio”, promoviendo trabajos e intercambios a través de la organización de conferencias regionales y mundiales, o reconociendo la excelencia de las acciones y de los trabajos de investigación, en particular sobre el desarrollo sostenible. Las acciones de apoyo a la realización de proyectos (desarrollo sostenible, ludotecas, “colorea tus derechos”, cultura de paz) también contribuyen a fomentar y promover las iniciativas locales. 

Por lo que respecta a la UNESCO, tras su participación en la redacción de la Declaración de Tashkent, la OMEP participa regularmente en acciones directamente relacionadas con la AEPI: taller y mesa redonda sobre la evolución del derecho de los niños a la educación, jornada de orientación sobre indicadores estadísticos para la AEPI, intervenciones en organismos oficiales, en particular en la Conferencia General de la UNESCO. La OMEP se ha convertido así en un socio reconocido para el seguimiento de la aplicación de las políticas derivadas de la Declaración de Tashkent. 

Ya sea para animar a los gobiernos a financiar mejor el sector de la AEPI, o para contribuir a mejorar la calidad de la educación en el sector de la AEPI, o para apoyar a cada comité nacional en sus esfuerzos por desarrollar este sector, el papel de la OMEP sigue siendo tan necesario como siempre.

Gilles Pétreault actualmente es el vicepresidente de OMEP Francia, representante de OMEP World ante la UNESCO e inspector estatal honorario de educación nacional. 

Además, fue el jefe del departamento estatal de servicios educativos y cuenta con experiencia como coordinador de un centro de capacitación para docentes cumpliendo funciones, además de su experiencia como inspector de educación con diversas responsabilidades y como docente en varias zonas de Francia.

Doctorado en Literatura francesa, trabajó en el área de enseñanza del francés y el dominio de la lengua francesa, así como en educación preescolar y primaria como docente de varias asignaturas. También participó de estudios sobre la carrera académica de los estudiantes y sobre la inclusión de niños con necesidades especiales para el aprendizaje. Entre sus otros intereses, se incluyen la organización escolar y el reclutamiento y capacitación del cuerpo docente y los inspectores de educación.

Como experto en educación preescolar, participó en la creación de informes, algunos de los cuales coordinó, para el Ministro de Educación y contribuyó con la capacitación de los inspectores de educación. En calidad de representante del Ministerio de Educación ante la Red de atención y educación en la primera infancia de la OCDE durante siete años, Gilles Pétreault también participó de varios estudios y proyectos internacionales (como el programa de la Unión Europea para la mejora de la educación preescolar en Serbia [IMPRES], el grupo de trabajo de la Comisión Europea, el trabajo Key data on early childhood and care de Eurydice, y el comité nacional francés de la UNESCO).

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