La crianza equitativa según la mirada de la sociedad- Adrijana Visnjic Jevtic

La crianza moderna presupone una participación equitativa de ambos padres en la educación y el cuidado de los niños. Por supuesto, no se trata de dividir todo en partes iguales, sino de que cada padre y madre se encargue de las responsabilidades con las que sienta más confianza y para las que tenga más habilidad. Por lo tanto, estas obligaciones están entrelazadas y no son fijas. Durante siglos, se ha relacionado a la crianza más que nada con la maternidad. Por el contrario, la crianza contemporánea busca hacer énfasis en el papel que cumple el padre. Los cambios en la crianza están relacionados con la participación equitativa del padre (en lugar de solo ser el proveedor de la familia, ahora participa de forma activa en el desarrollo holístico del niño) con los cambios en el papel de la madre (de la cuidadora principal a la madre que también tiene una vida profesional). 

El concepto de un “nuevo” padre que se preocupa, está involucrado emocionalmente, participa de forma activa y se asegura de que todas las necesidades de los niños (psicológicas, emocionales y de autodesarrollo) estén cubiertas es más común en el campo de la investigación científica. Al mismo tiempo, la imagen de un padre arropando a su propio hijo para que se duerma (!) o la de un padre usando ropa de dibujos animados populares (como el personaje de una princesa o un unicornio) suele aparecer en los medios de comunicación y en las redes sociales como representación de un padre moderno. La necesidad de resaltar ejemplos como estos indica la relevancia del problema (social) de la comprensión de la paternidad contemporánea/equitativa. Al analizar publicidades de varios productos destinados a niños o familias, es evidente que, la mayoría de las veces, las mujeres aparecen en papeles relacionados con el cuidado de los niños. Un enfoque así conduce a la percepción de que los padres son menos capaces y (solo) se involucran parcialmente en la crianza de los niños. A pesar de que la “cultura de la paternidad” está cada vez más presente, es necesario considerar si la sociedad está lista para padres capaces, involucrados emocionalmente, atentos y activos. 

Si bien es probable que haya una gran cantidad de ejemplos positivos, debemos estar al tanto de los ejemplos no tan positivos. Para entender la experiencia social que implica la crianza de los hijos, debemos hacernos las siguientes preguntas: 

  • Si un padre está en un espacio público y su bebé necesita que le cambien el pañal, ¿lo puede hacer siempre sin dudarlo? Debemos ser conscientes de que el lugar para cambiar pañales se suele encontrar en el baño de mujeres. 
  • ¿Cómo se siente el padre en espacios públicos donde los lugares para niños (para darles de comer, cambiarles los pañales o la ropa, entre otros) se llaman “el rincón de la mamá”? ¿Puede prepararle la mamadera a su bebé y sentirse cómodo? 
  • ¿Cómo se siente el padre cuando compra pañales y la persona que le cobra le pregunta si está seguro de que esos son los pañales que necesita? Quizás se pregunta a sí mismo (o mejor, se lo pregunta al cajero o la cajera) si le hace las mismas preguntas a las madres. 

Aunque las sociedades promueven la crianza equitativa, la mayoría de las veces, las costumbres cotidianas señalan la existencia de la desigualdad. A pesar de que las investigaciones demuestran que la participación equitativa de la madre y el padre es necesaria para lograr el bienestar del niño, la sociedad valora la participación equitativa según sus propias normas; no siempre hay igualdad de condiciones. 

Cuando reflexionamos sobre la experiencia de la crianza equitativa, no debemos olvidar que la experiencia del padre difiere según la cultura a la que pertenece la familia. En algunas culturas, el papel de la madre y el del padre todavía siguen divididos, y cada uno tiene “sus propias tareas”. Sería incorrecto esperar que el paradigma de paternidad activa se convierta en ley en todo el mundo. Para contribuir a la paternidad “activa”, algunos países aprueban regulaciones para asegurar la participación activa de los padres en la crianza, la educación y el cuidado de los niños. Por ejemplo, esto se ve reflejado en Alemania en el énfasis que se hace en los derechos del padre, además de en la mayor presencia de padres en espacios públicos. En otros países, entre los derechos del padre, se incluye el derecho de cobrar licencia por paternidad (desde 2 días en Ruanda hasta 45 semanas de licencia por paternidad paga o un año de licencia no paga en Noruega). 

Si bien puede que las políticas cambien para asegurar la equidad entre los padres y las madres, no siempre producen cambios en la sociedad. La sociedad todavía tiende a mirar con sospecha a un padre que compra productos de higiene para un niño y a cuestionar su habilidad para comprar lo necesario. Un padre que está presente solo si la madre no puede cuidar al niño hace que la crianza sea más difícil no solo para él, sino para todos. Poner el foco solo en la madre tampoco es justo para ella. Su papel como madre se ha mantenido intacto desde la época en la que se establecieron las familias en las comunidades. Su papel nuevo como profesional solo se le agrega a las tareas que se esperan que una madre realice. Los padres, por otro lado, tienen un papel profesional al que le quieren sumar el de un padre activo. Incorporar a los padres en todas las etapas del cuidado prenatal, hacer que participen en el nacimiento y darles una oportunidad para que formen un vínculo con el bebé recién nacido contribuye al bienestar del niño, del padre y de la madre. Como profesionales de la educación temprana, podemos cambiar la concientización que tiene la sociedad sobre la crianza contemporánea. En esta sociedad, los padres no son el sustituto de las madres, sino que, para el niño, son padres por igual.

La próxima vez que veas un “rincón de la mamá” o un lugar para cambiar los pañales en un baño de mujeres, pídeles a los encargados que expliquen esa disposición. La próxima vez que veas a un padre comprando productos y comida para su familia, sé consciente de que él sabe qué es lo que su familia necesita. 

La doctora Adrijana Višnjić Jevtić es profesora adjunta de la Facultad de Educación Docente de la Universidad de Zagreb (Zagreb, Croacia). Sus intereses de investigación son la educación temprana, la cooperación entre familias e instituciones educativas, y la aptitud y profesionalismo de los docentes de la primera infancia. Escribió y coescribió más de 20 artículos de investigación, publicados en revistas como la Revista Internacional de la Primera Infancia y la IJEC, entre otras. También es una de las editoras de Niños del mundo y sus derechos: 30 años con la CDN (Springer, 2021). Es miembro de la OMEP, EECERA y TACTYC.

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