MENSAJE PARA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA PAZ, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2021

El anhelo de paz está arraigado en el corazón de todos los hombres. Alva Myrdal (1982)

Alva Myrdal (1902-1986), primera presidenta de OMEP, centró su trabajo en el desarme y el pacifismo y fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1982, junto al mexicano Alfonso García Robles. Desde su fundación en 1948, OMEP ha estado trabajando por la construcción de un mundo más justo y humano para las infancias. Justicia y paz para los niños y niñas son sinónimos del disfrute de todos los derechos humanos desde el nacimiento. Estos derechos consagrados en varios tratados y convenciones internacionales están fuertemente vinculados a la realización de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Para lograr el ODS 16: Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas, la educación puede ser una gran herramienta, pero no puede actuar sola, por lo que se requiere la conciencia, determinación y solidaridad de todos los Estados y comunidades del mundo.

Hay muchos niños que viven en condiciones que merecen una acción inmediata: niñas y niños sumidos en la pobreza, la desigualdad, el hambre, los conflictos armados; en migración; desplazados, separados de sus familias, encarcelados; afectados por el cambio climático, la contaminación, la degradación ambiental y el aumento de la frecuencia de desastres naturales; golpeados por el racismo, la xenofobia y la discriminación de género, o sufren de explotación sexual o laboral*.

Sabemos que la paz es un proceso complejo y que no significa solo la ausencia de guerra, sino la erradicación de la pobreza, el racismo, la discriminación y la exclusión.

En los últimos días se ha profundizado la preocupación mundial por la situación en Afganistán, que, tras décadas de guerra, sufrimiento e inseguridad, se encuentra sumergido en una crisis sin precedentes y requiere de mecanismos sólidos para asegurar una respuesta humanitaria basada en el respeto de los derechos humanos. Por esta y otras realidades similares, es urgente encontrar formas de diálogo y entendimiento entre países y dentro de cada nación, para poner fin a la violencia, los conflictos armados, las tensiones, los bloqueos comerciales y el comercio de armas, que tanto daño hacen a las personas. Como dijo António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas en 2015: El bienestar de la humanidad e incluso su futuro dependen de la solidaridad y el trabajo conjunto como una familia global. Por las personas, por el planeta y por la paz.

El fortalecimiento de las democracias garantizando el derecho a la educación, es una herramienta fundamental, que permitirá reparar el sufrimiento personal y social.

En la construcción de sociedades justas, pacíficas e inclusivas, se debe priorizar el cuidado y la educación de los niños pequeños. Son el presente y el futuro de nuestro mundo. Por tanto, una primera forma de construir culturas de paz, nos convoca a respetarlas, educarlas y cuidarlas, posibilitando la realización de los derechos humanos desde el nacimiento.

Comité Ejecutivo Mundial de OMEP

21 de septiembre de 2021

*DECLARACIÓN de la Asamblea Mundial de la OMEP en Panamá, 2019.

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