Una avenida abierta a la educación musical: la pedagogía de la creación – François Delalande

¿Qué es música?

Desde hace mucho tiempo, cerca de la mitad del siglo XX, saber música quería decir ser capaz de leer una partitura, de tocar un repertorio en un instrumento como el piano o el violín o cantar melodías tonales, en tres o cuatro tiempos. Bruscamente, durante los años cincuenta y sesenta, la definición misma de la música ha cambiado. Hemos descubierto por una parte la música concreta hecha de ruidos o de sonidos que no son notas musicales, y por otro lado todas las músicas del mundo. Pudimos finalmente escuchar por los discos, los sonidos guturales del nô japonés, los cantos de garganta del kattajac de los Inuit o las trompas tibetanas que emiten un sonido prolongado sin ritmo ni melodía. Este ensanchamiento rápido del concepto de música nos obliga a revisar los objetivos de la educación musical que son bastante diferentes.  

Si queremos ejecutar el repertorio clásico occidental (Bach, Mozart) en un instrumento clásico, es necesario dominar el solfeo y las técnicas instrumentales. Los conservatorios y las escuelas de música se encargan de enseñar estas técnicas. Pero en otros entornos educativos, especialmente las escuelas para todos, el solfeo y las técnicas instrumentales son irrelevantes. Se trata desde un principio de desarrollar los gustos y las aptitudes y de abrir a los niños a La Música, a todas las músicas. ¿Pero qué es lo que se considera música universalmente?¿Qué hay de común entre esas diferentes actividades humanas que llamamos música? Lo que llama la atención, si consideramos las músicas provenientes de diferentes culturas, no es en la música, esas formas sonoras que escuchamos, donde encontramos un denominador común, sino en las acciones e intenciones de quienes, en todos los continentes, hacen música. 

Hacer música es primero, producir sonido, pero producir sonido prestando atención a la calidad del sonido. Hablar, como muchas de las actividades humanas, produce sonido, pero aquel que habla presta poca atención a la calidad de sus emisiones. Por el contrario, el músico controla el sonido que emite ajustando constantemente su gesto. La sonoridad está constantemente regulada, no solamente escuchando sino prestando atención a las propias sensaciones táctiles, a las fuerzas y a las presiones ejercidas. La motricidad es controlada por las sensaciones. Es lo que podemos llamar el control sensorio-motor del gesto instrumental o vocal. 

Pero producir sonido, incluso sonido controlado, es insuficiente para definir el acto musical. También hay una dimensión simbólica. La música expresa, evoca. Los registros simbólicos a los cuales la música está asociada son extremadamente variados de una cultura a la otra, pero parece que toda la música busca una forma de evocación simbólica, a veces sentimientos, a veces alusiones religiosas. 

Agreguemos que la definición de música sería incompleta si no recordamos que las formas musicales están en general organizadas. Los músicos buscan reglas para generar formas. Buscan voluntariamente imitaciones, simetrías, entrelazamientos. 

Así, parece que hacer música es una conducta humana que responde a una triple motivación: sensorio-motora, simbólica y reglada. Esta observación debe compararse con otra, que se refiere al juego de los niños, tal como fue analizado por Jean Piaget en tres períodos: el juego sensorio motor, el juego simbólico y el juego de reglas. Es una bendición para los educadores. Desarrollar las habilidades y el sentido musical en los niños consistirá en animarlos a producir sonidos desde una perspectiva primero sensorio motora, luego simbólica y luego reglada. 

La invención musical, desde las primeras exploraciones sonoras a la composición

En los primeros años de vida, los comportamientos de exploración sonora toman la forma bien conocida de “reacciones circulares”. El bebé produce un sonido por casualidad al tocar un objeto, al sacudirlo. El sonido le interesa, recomienza. Alrededor de los siete meses, el bebé no solamente repite muchas veces el mismo gesto y, por lo tanto, el mismo sonido, sino que además modifica ligeramente el gesto para modificar el sonido.

Dicho en términos musicales, introduce las variaciones. Dejarse seducir por una “singularidad sonora” que se descubre, querer repetirla y variarla, es en efecto un comportamiento típicamente musical que lleva a la improvisación y la composición. Esa “singularidad sonora” es lo que llamamos en musicología una idea musical.

Entre los compositores del pasado, la idea musical era generalmente un tema o un motivo rítmico o melódico que el músico había encontrado en el transcurso de su trabajo y le incitaba a generar variaciones. En la música contemporánea, esa singularidad sonora que seduce y engendra la obra es generalmente una sonoridad particular, una morfología del sonido. Es sorprendente constatar que las singularidades sonoras que desarrollan los compositores contemporáneos son muy próximas a aquellas que buscan nuestros bebés. Así, un compositor como Pierre Henry pudo construir la obra Variaciones para una puerta y un suspiro (1963), explotando el crujido de una puerta que había descubierto en un desván. Esa puerta habría interesado también a un bebé de un año. Él habría explotado, como Pierre, la paleta de sonidos que los gestos instrumentales ejercidos sobre esa puerta pueden engendrar.

Precisemos que la composición fundada en el desarrollo de una sonoridad sorprendente concierne tanto a las músicas instrumentales como a las músicas concretas. Pensamos en Sequenze de Luciano Berio por ejemplo. Sin embargo, ser atraído por una singularidad sonora y querer repetirla con variaciones es ya la estrategia adoptada por un compositor como Beethoven, por ejemplo. Las reacciones circulares de nuestros bebés son entonces el modelo y el origen ontogenético del proceso de invención musical.

Hacia los cuatro años, el juego simbólico enriquecerá las producciones sonoras de nuestros niños. Si una historia habla de representar una tormenta con la voz, producirán grandes ondas sonoras imitando las grandes olas de una tormenta, o emitirán gritos que reflejan el miedo que inspira.

Entramos de lleno en el mundo de la expresión musical. Recíprocamente, escuchar música, es decir formas sonoras, puede inspirar gestos de los brazos o del cuerpo que imitan las formas y dan lugar a la danza.

Al terminar el Jardín infantil, cuando el niño tenga cinco o seis años, será capaz en sus producciones sonoras, de anticipar, es decir “ahora voy a ir en esta dirección” y por lo tanto de construir voluntariamente su música. Entra en el mundo de la composición.

François Delalande (París, Francia, 1941) fue durante 30 años el Director de Investigación en Ciencias de la Música en el GRM, Groupe de Recherches Musicales del Institut National de l’Audiovisuel, París, uno de los principales centros internacionales de investigación y creación musical. . Es uno de los principales teóricos de la música electroacústica y del análisis musical y, en particular, del análisis centrado en la música electroacústica. También se ha destacado en el campo de la pedagogía musical, desde donde promueve una auténtica renovación inspirada en la musique concrète y basada en la investigación y la práctica creativa con los sonidos.

Algunos libros:

La musique est un jeu d’enfant, París, 1984, (La música es un juego de niños, Buenos Aires, 1995, La música è un gioco da bambini, Milán, 2001, A música é um jogo de criança, Sao Paulo, 2019).

Las Conductas Musicales, Santander, Ediciones Universidad de Cantabria, 2013.

Naissance de la musique, les explorations sonores de la première enfance, Renne, 2015. (La nascita della musica: esplorazioni sonore nella prima infanziaMilán, 2009)

En el web:

www.francois-delalande.fr  (con bibliografia completa)

Cinq conférences transcrites et traduites, avec 75 ejemplos de audio y video: 

De la petite enfance à l’adolescence: une aproche de la musique par la création

Del nacimiento a los diez años: una aproximación a la música a través de la creación.

Dall’infanzia all’adolescenza: un Approccio alla musica Attraverso la creazione. Sitio CREAMUS (création musicale à l’école et au-delà, Creación musical en la escuela y más allá, Creazione musicale a scuola e oltre)   https://creamus.inagrm.com/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subscribe to Our Newsletter
Facebook Page
Facebook Pagelike Widget

Upcoming Events

Ir al contenido